La Familia
Se designa como familia al grupo de personas que
poseen un grado de parentesco y conviven como tal. Según la sociología, el
término familia se refiere a la unidad social mínima constituida por el padre,
la madre y los hijos.
La familia es la base de la sociedad. Es la cuna de
la vida y el amor. Una sociedad exitosa comienza por familias unidas que crean
lazos de amor y apoyo. De cierta manera, la familia es el corazón de la
sociedad. Somos resultado de lo que aprendimos en familia y eso nos define
siempre.
Al nacer, la familia es la que cubre las
necesidades básicas del bebé, pero no solo eso, la familia es la que se encarga
de que el bebé este rodeado de amor; el amor es fuente de felicidad y la
familia una fuente inagotable de amor. Al observar como interactúa su familia,
el bebé aprende como funciona una sociedad y aprende amar. La educación
comienza en la casa, en familia se aprende el sentido de responsabilidad y la
solidaridad. Le da estructura al niño y le enseña los valores, lo va formando
de manera religiosa, social y política.
El niño nace con su personalidad definida; es algo
innato. Sin embargo, el carácter, algo que se define como: “conjunto de
cualidades psíquicas y afectivas que condicionan la conducta de cada individuo
o de un pueblo”, esto se va formando gracias al momento en el que él niño va
interactuando con su familia. El carácter son convicciones, creencias y
actitudes que heredamos de la formación familiar. El carácter bueno o malo,
depende de la familia.
En familia aprendemos quienes somos, de dónde
venimos y hacia donde debemos ir. La familia es el primer agente socializador
de los niños/as, adolescentes y jóvenes de nuestra sociedad. La familia ayuda a determinar desde cosas simples
como el gusto por ciertos tipos de música, hasta cosas más complicadas como
ideologías políticas. La familia proporciona una identidad ante el mundo. Saber
de dónde venimos es necesario para saber hacia dónde vamos. Aprendemos
tradiciones, cultura étnica, incluso aprendemos el amor por ciertas
profesiones.
La familia pueden ser padre, madre e hijos, pero
también una mezcla de personas que no tienen lazos biológicos en común, pero
los une el amor. La familia es más que genética; son todas las personas
que amamos. En una era en donde existen más matrimonios rotos que
matrimonios duraderos, la definición de familia ha cambiado mucho para incluir
a padres e hijos de primeros y segundos matrimonios. Esto genera lazos de amor
que son igual de fuertes que los biológicos. Igualmente, en muchos casos, los
amigos cercanos se convierten en familia permanente.
La familia nos forma, nos define, nos prepara para
enfrentar al mundo. Una red de familias moralmente fuertes, unidas y felices,
crea una sociedad feliz, próspera y exitosa.
Dentro de los programas de televisión muestran a
familias perfectas que pueden hacer incluso a la mejor de las familias sentirse
envidiosa. Comparar las familias reales a estas familias de fantasía es como
comparar la grama sintética de la verdadera. Desde nuestro punto de vista, todo
parece muy hermoso; sin embargo al analizar la vida de las familias de estos
actores se puede notar que están muy lejos de la realidad y de la fantasía en
la que viven sus personajes.
En la vida real las familias tienen problemas; a
diferencia de las que aparecen en los programas de televisión las familias
reales no son perfectas. Cuando se vive dentro de una familia significa vivir
cambios constantes y esos cambios muchas veces causa estrés. Algunas
familias de todas formas, consistentemente son mejor que otras a la hora de
luchar con estas dificultades. Los estudiosos de las familias les llaman
familias fuertes, o familias saludables.
Un estudio realizado en la Universidad de Kentucky
Estados Unidos, encontró 12 características de estas familias saludables.
- Compromiso: las familias fuertes se comprometen entre ellas mismas para promover la felicidad de sus miembros. Éste compromiso se manifiesta a la hora de involucrarse en el futuro de cada uno de manera que se pueda establecer objetivos para cada integrante y desde allí trabajar para el logro de los mismos.
- Aprecio expresado. Por supuesto, todos apreciamos a los miembros de nuestra propia familia; la diferencia con una familia saludable es que ellos lo expresan abierta y verbalmente, es decir, le hacen saber a los demás por medio de sus palabras y acciones que son especiales.
- Matrimonio fuerte. La salud del matrimonio influencia la salud de la familia. Cuando existe un matrimonio fuerte, donde la pareja se encuentra sólidamente unida, ese éxito se transfiere a la familia. El respeto mutuo entre los padres es uno de los factores más críticos. Aquellos hogares donde una sola persona sea hombre o mujer está a cargo de la familia también pueden llegar a ser saludables siempre y cuando existan responsabilidades claras y delimitadas para cada integrante de la familia.
- Compartir tiempo juntos. Las familias fuertes frecuentemente la bajan, juegan y comen juntos, además de atender servicios religiosos o reuniones de comunidad.
- Muy buena comunicación. Las familias fuertes mantienen toda la línea de comunicación abierta, especialmente todos los miembros se interesan por saber lo que el otro piensa y siente. Al mismo tiempo utilizan un tono de voz calmado y están abiertos al cambio. Las familias saludables saben manejar el conflicto cuando alguien no está de acuerdo.
- Un estilo de vida saludable. La nutrición apropiada, descanso adecuado y suficiente ejercicio son esenciales para el bienestar de la familia. Un balance saludable entre el trabajo y la familia son parte importante de su vida.
- Fortaleza espiritual. Las familias saludables viven su espiritualidad al máximo, tratando a los demás así como ellos desean ser tratados. La familia saludable lee la Biblia y disfrutan orando, cantando y meditando en grupo.
- Positivismo. Las familias fuertes siempre esperan lo mejor aún en las peores situaciones. Buscarán lo bueno en cada cosa difícil que estén pasando.
- Aceptación de la individualidad. Las familias fuertes se concentran más allá que los errores de sus integrantes, analizan las necesidades de cada uno. Se sienten libres de ser ellos mismos, aceptan, aprecian y ayudan a los demás a lograr ser ellos mismos.
- Involucra miento en la comunidad. Ninguna familia puede vivir aislada. Las familias fuertes se mantienen en contacto con amigos y familiares, se llevan bien con los vecinos y están dispuestos a ayudar a los demás en caso de necesidad. Ellos también admiten problemas y están dispuestos a buscar ayuda si es necesario.
- Perdón. Errores, malas interpretaciones y heridas son parte de la vida. Las familias saludables enseñan y practican el perdón. Ellos rehúsan a dejar abierta una herida. Ellos aprenden de los errores y perdonan a los demás y a ellos mismos. Ellos viven cada día como si fuera uno nuevo. Al perdonar y dejar ir al pasado, ellos experiencia sana nación, paz mental y amor.
- Diversión. Las familias saludables se ríen juntas. El humor, la espontaneidad y hasta las bromas ayudan a mantener a la familia enfocada en lo positivo. Ellos se divierten juntos porque genuina mente disfrutan de la compañía de cada uno de ellos.
Bibliografía:
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